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viernes, 13 de marzo de 2009

Nueva etapa en NT

Nuestro Tiempo, una revista muy querida por los editores de este blog, ha cambiado ("Una nueva revista para una nueva época"). Hoy, a la una del mediodía, Javier Marrodán, su director, presenta en sociedad su nueva apuesta informativa, su flamante diseño —sobrio, moderno, elegante, obra de ErreaComunicación—, su crecido formato.  

Por Nuestro Tiempo han dejado su poso cientos de alumnos de nuestra Facultad de Comunicación. Ha sido —sigue siendo— una verdadera escuela de muy buen periodismo. Muchos hemos aprendido en su Redacción a planificar, a acudir a las mejores fuentes, a trabajar en equipo. Los frutos, reportajes como este del nuevo número:

NT es una revista para leer, para saber más, para llenar la cabeza de buenas ideas desde miradas pausadas, universitarias. Como este doble ensayo:



NT es una revista con vocación de mostrar tendencias, de —a pesar de su periodicidad— estar muy pegada a la actualidad. 



NT es una revista, en fin, para disfrutar con cada línea de sus entrevistas.






Javier Marrodán nos cuenta lo siguiente sobre este cambio: "Nuestro Tiempo se fundó en 1954 y hoy es una de las publicaciones más veteranas del país en el ámbito cultural. Antonio Fontán, su fundador, escribió hace 55 años que la revista aspiraba a recoger 'los latidos de la vida contemporánea' y a orientar 'acerca de los hechos, las ideas y los hombres que definen nuestra época, constituyen el presente y están creando el mundo del mañana".

"Desde su fundación, Nuestro Tiempo ha pasado por varias transformaciones, esta última se puso en marcha hace un año, cuando se vio la necesidad de fundir en una sola publicación Nuestro Tiempo y Redacción, que era la revista institucional de la Universidad de Navarra. Por eso, la nueva cabecera recogerá historias interesantes –por el tema y también por el formato–, buenas entrevistas, reportajes de largo recorrido, noticias de la vida del campus y de los antiguos alumnos y los bloques clásicos de cultura, columnas y ensayo. Se ha elegido un formato mayor (270 x 210 mm., algo menos que un DIN A4) para visualizar el cambio y permitir más posibilidades desde el punto de vista gráfico".

"La revista la recibirán gratuitamente en sus casas 65.500 personas: todos los graduados y todos los empleados de la Universidad de Navarra. La cifra multiplica por cinco la difusión que hasta ahora tenía Nuestro Tiempo y supone un mayor atractivo publicitario. La respuesta de los anunciantes ha sido buena, incluso en esta época de crisis".

Desde aquí nuestra enhorabuena a todo el equipo. A Javier, a Sonsoles, a Yago, a Chus, a Elisa, a Mari Carmen. ¿Olvidamos algo? Sí, la portada...


(Mientras elaboramos esta entrada pensamos en Chema del Cano, amigo, periodista, ex de Nuestro Tiempo. Falleció el sábado. A los 43 años. Era redactor jefe de Expansión y había sido subdirector de La Actualidad Económica).

lunes, 12 de mayo de 2008

Nuestro Tiempo

Hemos tardado mucho, la verdad. Tanto, que muchos nos han preguntado si en el blog no se iban a mostrar ejemplos de revistas. La respuesta era siempre un "claro que sí". Pero hasta hoy. Reconocemos que queríamos dar el primer paso con una publicación a la que, por muchos motivos, tenemos especialísimo cariño: Nuestro Tiempo. Hace unos días le pedimos a su director, Javier Marrodán, que seleccionara y comentara uno de sus reportajes.

Javier seleccionó y escribió: "El reciente estreno de la película Todos estamos invitados ha vuelto de poner de manifiesto la capacidad que tiene el cine para mostrar de forma muy elocuente algunas carencias e injusticias perfectamente contemporáneas. Hace unos meses, cuando la película aún se estaba rodando en San Sebastián, se desencadenó en la redacción de Nuestro Tiempo una repentina tormenta de ideas acerca de la responsabilidad de los artistas y de su contribución —en algunos casos— a la sociedad en la que viven. De allí salió la idea de preparar el reportaje sobre cine y compromiso que firmaron en el número de abril Alberto N. García y Yago González. El primero es profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, donde el segundo estudia cuarto de Periodismo. Les une además un entusiasmo nada común por el cine. En el reportaje recuerdan algunos filmes emblemáticos (desde The Killing Fields hasta Camino a Guantánamo, pasando por Hotel Rwanda o Missing) y cuentan cómo y por qué se rodaron. El texto principal se completa con tres recuadros. En uno de ellos, Iñaki Arteta —director, entre otros títulos, de Trece entre mil— habla en primera persona del cine políticamente incorrecto que viene practicando en el País Vasco. En el segundo, Santiago de Pablo, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad del País Vasco, hace un repaso de las películas que han abordado de algún modo el terrorismo de ETA. El tercero es una pequeña antología de películas que dieron a conocer al mundo algunas de las heridas por las que aún se desangraba el siglo XX y el cuarto está dedicado al caso de Michael Moore, que ha despertado reacciones encontradas con sus documentales-denuncia".








Uno de los autores, Alberto, también nos ha aportado su parecer: "La idea era un run-run que me inquietaba desde hace años ante una pregunta muy clara: ¿por qué el cine español, tan reivindicativo para muchas lacras sociales, apenas se había atrevido a encararse con ETA? ¿Por qué el compromiso de los artistas parece inversamente proporcional a la cercanía de lo que se denuncia? A partir de ahí, hace tres meses empezamos a tirar del hilo y se nos ocurrió abrir el objetivo y reflexionar sobre cineastas de todo el mundo que se hubieran 'mojado', artistas que no hubieran mirado para otro lado, personas que se complicaron la existencia para defender unos principios en los que creían. Filmar el miedo, grabar el horror, hacer de altavoz para denunciar la injusticia... aunque les costara la muerte, como a Theo Van Gogh, o el ostracismo gremial. El compromiso ante ETA —nuestra idea inicial— salpica el texto cuando hablamos del cine español, pero creímos que sería bueno contar con el historiador (del nacionalismo y del cine vasco) que más conoce ese ámbito: Santi de Pablo, catedrático de la UPV. Suyo es uno de los valiosos despieces. El otro, a ras de suelo, es del documentalista Iñaki Arteta, un referente indiscutible en el compromiso del cine. Con todo ello, la intención no era solo cartografiar el compromiso del cineasta, sino indagar también en los porqués y reflexionar sobre tantos silencios".

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