jueves, 3 de febrero de 2011

Doblados bajo el peso de los bidones

Las páginas que mostramos hoy son de la revista Nuestro Tiempo. Nos preguntamos si su lugar no podría ser un diario. Porque cuesta encontrar reportajes tan buenos como este, de Ander Izagirre, en los periódicos. Y algunos seguimos pensando que los diarios existen para... leerse.







Le pedimos a Ander que nos contara detalles de su trabajo y fue generoso en la explicación:

"En junio viajé a la cordillera del Karakórum, en Pakistán, como cronista de la expedición al Broad Peak (8.047 m) de Alberto Iñurrategi, Juan Vallejo y Mikel Zabalza, tres de los alpinistas más fuertes y más elegantes de la actualidad. No sólo abrieron una vía nueva al Broad Peak y encadenaron de una tacada las tres cumbres de esta montaña, sino que además lo hicieron en estilo alpino: llevando todo lo necesario en su propia mochila, sin porteadores de altura, sin equipar la vía con cuerdas fijas ni campamentos, sin oxígeno suplementario, sin más ayuda ni más escapatoria que su propia fortaleza".

"Una expedición de este tipo exige unos dos meses: el viaje hasta los valles remotos de Baltistán, una caminata de siete días a través de un glaciar hasta el campo base a 4.900 metros, las fases de aclimatación, los intentos a la cumbre… En esos dos meses, mi trabajo consistía en preparar y enviar textos, fotos y vídeos desde el campo base (o, mejor dicho, a un kilómetro del campo base, glaciar abajo: en la gran roca plana entre hielos que convertí en mi oficina diaria, porque era el único punto desde el que conseguía conectarme con el satélite, apuntando hacia un collado a seis mil metros)".

"Aquí se pueden leer algunos de los apuntes blogueros de esas semanas. Y un reportaje sobre la hazaña de Iñurrategi, Vallejo y Zabalza: “Huella triple en el Broad Peak”.

"Además de relatar las aventuras y desventuras de los montañeros, durante aquellas semanas conocí de cerca algunas trastiendas de las expediciones a los ochomiles. Me llamó mucho la atención, por ejemplo, el trabajo de los porteadores: durante la marcha al campo base, compartí una semana de caminata glaciar arriba con más de ochenta porteadores que nos llevaban las cargas hasta el campo base. Cuando vi a aquellos hombres doblados bajo el peso de los bidones, empecé a preguntarme si aquello era una explotación o un trabajo muy duro pero digno. En las semanas del campo base tuve tiempo para conocer a cocineros, pinches, incluso a porteadores de altura, aquellos que acarrean cargas y equipan vías a siete y ocho mil metros para facilitar las ascensiones de los montañeros. Iñurrategi, Vallejo y Zabalza no recurren a ellos, pero estaban en la zona para ayudar a otras expediciones y pude preguntarles por su trabajo y sus vidas".

"El tema era sensible: estaban muy recientes algunas polémicas muy fuertes sobre las exigencias que algunos montañeros habían planteado a los sherpas en Nepal, en situaciones de vida o muerte. Por tanto, los patrocinadores y los gabinetes de comunicación no querían que durante sus expediciones saltara ninguna historia relacionada con el trabajo de los porteadores, por temor a que el público viera a los montañeros como explotadores y casi esclavistas. El recelo era lógico, porque el ambiente estaba caldeado y cualquier chispa podía desatar debates incómodos y manchar los méritos reales de los montañeros. Pero yo veía un hueco en el relato de la expedición: los bidones con las pegatinas de los patrocinadores están en el aeropuerto de Bilbao y después aparecen en un campo base en mitad de un glaciar pakistaní. ¿Quién los ha llevado hasta allá? Ese trayecto es imprescindible en la expedición pero suele quedar fuera del relato".

"Me parecía necesario explicar ese vacío. Y resolver la duda que yo mismo tenía: ¿el trabajo de los porteadores es una explotación?".

"Hablé con los porteadores, conocí la dureza de sus trabajos y los beneficios que obtienen ellos y sus familias. Los montañeros me convencieron, con los matices y las dudas necesarias, de que ahora el porteo es un oficio muy sacrificado pero mucho mejor regulado, protegido y remunerado que hace unos años. En parte, por el propio empeño de algunos de estos montañeros, que desde hace más de una década han trabajado para mejorar las condiciones y la cualificación de los porteadores baltíes. Por eso mismo, porque ellos tienen ese empeño, consideran que lo mejor es exponer al público sin tabúes cómo es el trabajo de los porteadores durante las expediciones".

"Al volver a casa, escribí el reportaje".

4 comentarios:

Antonio M. dijo...

Coincido: MARAVILLOSO.

Se puede descargar en pdf -para una lectura más cómoda- desde la web de Nuestro Tiempo en http://www.unav.es/nuestrotiempo/themed/nuestrotiempo/files/docs/075/187/porteadores_1.pdf

P.D.: La verificación de palabra para postear es Worth, no podría estar más de acuerdo.

Bárbara Yuste dijo...

Sin duda, muy bueno...

Los editores dijo...

Me ha llamado la atención esta mañana de su blog 'La buena prensa', el cual sigo con asiduidad, su última recomendación 'Doblados bajo el peso de los bidones' sobre un artículo publicado en la revista 'Nuestro Tiempo' del periodista y escritor Ander Izagirre ('Los porteadores').
Quisiera hacer una puntualización, no obstante, a su comentario: "...Porque cuesta encontrar artículos tan buenos como éste, de Ander Izagirre, en los periódicos...". No tenía pensado realizar esta aclaración, pero como me gusta su blog, pues allá va: este artículo fue publicado en su día (septiembre 2010) en el diario Deia de Bilbao, abajo incluyo un link de la web. Como maquetador del diario, me acuerdo perfectamente, porque era un reportaje comprado a Ander de unos 30.000 caracteres que, obviamente, no podía ser reproducido tal cual en una doble página del diario (al final Ander envió un segundo 'repor' con unos 12.000 caracteres); si le interesase, podría hacerme con el pdf del mismo, pero tendría que enviárselo en otro momento.
Sin otro parecer, reciba un cordial saludo y enhorabuena por su blog.
Jesús Santamaría

Ander Izagirre dijo...

Gracias por el rebote, MAJ, ya le daré yo otro meneíllo por ahí. Saludos desde Madrid, ya volviendo para casa.

Como bien dice Jesús, una versión muy abreviada del reportaje se publicó en Deia hace unos meses. Creo que tengo el pdf por ahí, si lo queréis.

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